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Los "nuevos alimentos" del futuro

10 de Marzo de 2016
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La mayoría de los expertos en alimentación y nutrición afirman que la causa de la aparición de los nuevos alimentos se debe a los cambios en las pautas de nutrición. Nos enfrentamos al desafío de alimentar a una población más urbana, más envejecida y con mayor poder adquisitivo.

Para hacer frente a estos retos, el papel de la industria alimentaria es clave ya que el 85% de los alimentos se consumen de forma transformada y no son productos frescos. Es importante potenciar la investigación, el desarrollo y la innovación sobre las relaciones entre la alimentación y la salud para satisfacer las demandas de una sociedad cada vez más exigente y longeva.

El término "nuevo alimento" o "novel food" no tiene un historial significativo de consumo. Se elabora por un proceso que no se ha utilizado previamente o bien a partir de ingredientes y/o materias primas nuevas. Sin embargo, el concepto de nuevo alimento no es nuevo.

A lo largo de la historia podemos encontrar ejemplos de alimentos calificados como "novedosos" y que actualmente forman parte de nuestra dieta. Es el caso de la patata, que llegó a Europa a mediados del siglo XVI en las bodegas de los barcos españoles. Durante años se consideró venenosa, con efectos afrodisíacos y se la vinculó con el demonio y con el contagio de la lepra. O la margarina, que surgió con el fin de encontrar un sucedáneo a la mantequilla para las clases bajas y las fuerzas armadas francesas.

Ya en el siglo XX, durante los setenta, la tecnología aplicada a los alimentos avanzó considerablemente. En concreto, se desarrollaron nuevos productos y procesos como respuesta a una percepción de escasez de comida y más concretamente, de proteínas animales. Estos avances incluían métodos para producir alimentos proteicos a partir de nuevas plantas y fuentes microbianas, así como para usar las proteínas vegetales texturizadas como sustitutos y complementos de la carne.

Nace el concepto "fast food" o "comida rápida"; un estilo de alimentación que se prepara para consumir rápidamente en establecimientos especializados (generalmente callejeros o a pie de calle). Un concepto en auge según muestra un estudio realizado por EAE Business School en el 2015 sobre el análisis de la situación del mercado del fast food. Este sector facturó en España 3.226 millones de euros en el 2014 y se prevé que su consumo crezca un 50% en los próximos cinco años.

¡Los hábitos alimenticios han cambiado! Ahora disponemos también de alimentos funcionales, dietéticos, ecológicos o procedentes de organismos modificados genéticamente.

El inevitable avance de las nuevas tecnologías junto con los recientes descubrimientos científicos está generando en la actualidad la llegada al mercado de nuevos productos. ¿Qué características deben cumplir hoy estos nuevos alimentos?

Productos más sanos, de fácil consumo y de origen natural marcan un mercado con consumidores cada vez más exigentes y conscientes de lo que desean. Sin embargo, no debemos generalizar acerca de sus propiedades ya que estos productos van destinados a diferentes sectores de la población. Además, cada uno de ellos tiene unas características diferentes que deben ser consideradas para el lanzamiento y diseño del nuevo alimento.

  • En la población infantil (0-4 años) los nuevos alimentos deben ser productos con un elevado nivel de calidad y de seguridad como es el caso de los "baby-food". Ejemplos: potitos, tarrinas, las frutas o verduras en envase pouch (bolsitas) elaboradas sin gluten y 100% natural, etc.
  • La población adolescente (5-24 años) compra por impacto. Busca productos de bajo precio pero divertidos. Le interesa el color, la textura, acepta cualquier tipo de sabor y, por supuesto, solicita productos listos para el consumo inmediato, que no requiera tiempo en su preparación. Ejemplos: hamburguesas, pizzas, bebidas energéticas, chocolatinas, cereales, helados, bollería, golosinas, etc.
  • La población entre los 25 y los 65 años tiene poder adquisitivo y básicamente la decisión en la compra está en sus manos. Busca el placer en la comida, disfrutar de ella, se preocupa mucho por la salud y por aspectos dietéticos. Además, en este grupo poblacional predominan conceptos como dietético, funcional, prebiótico, probiótico y ecológico. El valor añadido se puede conseguir a través de productos más naturales, genuinos, donde el esfuerzo se dedica a simplificar las formulaciones y la composición de los alimentos. Ejemplos: productos con probióticos y/o prebióticios, smoothie de frutas, verduras, algas, etc., productos light como bebidas, quesos, yogures, entre otros, productos obtenidos directamente de la huerta, del mar, etc.
  • El sector de la población de más de 65 años es un consumidor que desea comer de todo pero que tiene nuevas dificultades de masticación o digestión y nuevos requisitos nutricionales y de aporte calórico. Este sector necesita una dieta de mantenimiento con ciertos requerimientos funcionales, una formulación equilibrada y productos de muy fácil preparación. Además, el precio no debe ser alto y, preferiblemente, el producto debe ser de fácil apertura. Ejemplos: productos enriquecidos con calcio, omega-3, vitaminas, etc., productos con menos grasas o sal entre otros.

Sin embargo, no hay que olvidar la evolución de la población en los próximos años a la hora de diseñar los nuevos alimentos. Según el Instituto Nacional de Estadística, en el 2029, en España habrá un descenso de la natalidad del 32,8% con respecto a la actualidad. Esto provocará un claro descenso de las poblaciones infantil y juvenil frente a un aumento del 34,1% de las personas mayores de 64 años. El grupo de edad más numeroso será el comprendido entre los 50 y 54 años y en el año 2064 el de 85 a 89 años. Por lo tanto, la mayoría de los nuevos alimentos que se están introduciendo en el mercado van destinados a las personas mayores (más de 65 años), al ser el sector de la población más creciente.

Los nuevos alimentos del siglo XXI deberán ser de alta calidad, tener un perfil nutricional más saludable, estar poco procesados, poseer un envasado de fácil apertura, ejercer un efecto positivo sobre la salud, proporcionar al consumidor toda la información necesaria a través de un correcto etiquetado así como poseer un modo de preparación y uso sencillo.

La investigación ha de contribuir a producir alimentos más seguros, con nuevos sabores, texturas y aromas; más saludables desde el punto de vista nutricional, con ingredientes que ayuden a prevenir determinadas enfermedades; más cómodos en su preparación, y con una vida útil más prolongada.

María Chávarri Hueda

SOBRE EL AUTOR

María Chávarri Hueda

Licenciada en Biología y en Bioquímica por la Universidad de Navarra y Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad del País Vasco. Cuenta con más de 19 años de experiencia en el ámbito de la investigación, siendo sus líneas de especialización los alimentos funcionales, el desarrollo de ingredientes y los nuevos alimentos. Es autora de 9 artículos indexados, revisora de artículos científicos a nivel internacional y ha participado en el desarrollo de una patente. Ha proporcionado asesoramiento, formación y capacitación en diversos Alimentos Funcionales tanto como Product Manager del alimento funcional, así como del profesional de la salud y del consumidor.

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Autor:María Chávarri Hueda
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