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Biosensórica que impulsa la revolución agroalimentaria: en TECNALIA ya es una realidad
En el área de Biomateriales colaboramos estrechamente con equipos multidisciplinares para desarrollar soluciones tecnológicas que impacten directamente en sectores clave. Uno de ellos es el agroalimentario, un ámbito que enfrenta retos cada vez más complejos: garantizar la seguridad alimentaria, mejorar la calidad de los productos, reducir costes y optimizar procesos. Y aquí es donde la biotecnología y la sensórica juegan un papel transformador.
En TECNALIA desarrollamos tecnologías punteras que permiten un control más preciso, rápido y eficiente de los procesos agroalimentarios
Nuestro objetivo es claro: ayudar a las empresas del sector a ser más competitivas, sostenibles y seguras.
- Uno de los avances más significativos en los últimos años ha sido el desarrollo de técnicas sensoras avanzadas que permiten el análisis rápido e in situ de materias primas y productos alimentarios. Esto supone un cambio radical respecto a los métodos tradicionales, que requieren laboratorios centralizados, personal experimentado, tiempos de espera prolongados y costes elevados.
- Además, estas tecnologías permiten obtener resultados en tiempo real, lo que facilita la toma de decisiones inmediatas en entornos de producción.
Uno de los pilares de nuestro trabajo es el uso de métodos no invasivos ni destructivos. Por ejemplo, la espectroscopía Raman, una técnica que nos permite determinar la composición química de un alimento sin necesidad de manipularlo o destruirlo. Esto es especialmente útil en procesos de control de calidad, donde la rapidez y la precisión son fundamentales.
Sensores selectivos, portátiles, conectados y de bajo coste
Algunas de las grandes ventajas de nuestros desarrollos son la alta selectividad y portabilidad de los biosensores que diseñamos en TECNALIA: es decir, son capaces de detectar compuestos concretos —como una biomolécula, un ion específico o un patógeno— con gran precisión y en las propias instalaciones de producción.
Esto suma información más precisa a otras tecnologías que detectan cambios o tendencias generales en los procesos, pero no pueden identificar apariciones o cambios en los niveles de compuestos concretos.
- La portabilidad trae consigo además otras ventajas y oportunidades: se evita el envío de muestras para su análisis en laboratorios.
- Conectividad: integrados en sistemas IoT para monitorización continua.
- Bajo coste: accesibles para su implementación en entornos industriales reales.
Esta combinación de características lleva a cabo una monitorización inteligente y personalizada de los procesos agroalimentarios, con un impacto directo en la eficiencia y la seguridad.
Lab-on-a-chip: miniaturización y conectividad
En el contexto de los sensores selectivos y portátiles, se encuentran los dispositivos miniaturizados conocidos como lab-on-a-chip. Estos pequeños laboratorios portátiles analizan muestras de muy poco volumen (incluso en una pequeña gota) en cuestión de minutos, con una precisión sorprendente y sin necesidad de conocimientos especializados por parte del usuario.
En los dispositivos miniaturizados se explotan las técnicas fabricación de elementos a la micro- y nanoescala para combinar herramientas de manipulación y procesado de muestras con sensores ultrasensibles. La modificación química de estos sensores admite obtener la selectividad necesaria para detectar y cuantificar de manera específica los compuestos de interés.
Además, con la incorporación de lectores con conectividad IoT, pueden realizarse lecturas sencillas de los resultados desde un smartphone o integrarse fácilmente en sistemas de producción inteligentes. Esto abre la puerta a una monitorización continua, automatizada y conectada, ideal para detectar biomoléculas, iones específicos o incluso agentes infecciosos en alimentos.
¿Qué beneficios tiene esto para la industria?
Los beneficios son múltiples:
- Reducción de costes: al evitar el envío de muestras a laboratorios externos.
- Mayor rapidez: resultados en minutos, no en días.
- Mejora de la calidad: control más preciso y constante.
- Seguridad alimentaria: detección temprana de contaminantes o patógenos.
- Sostenibilidad: procesos más eficientes y menos residuos.
Combinación de biotecnología, sensórica avanzada e inteligencia artificial
Desde TECNALIA seguimos investigando y colaborando con empresas del sector para llevar estas tecnologías al siguiente nivel. La combinación de biotecnología, sensórica avanzada e inteligencia artificial será clave para construir una industria agroalimentaria más resiliente, segura y sostenible.
Como persona investigadora me motiva profundamente ver cómo nuestro trabajo tiene un impacto real en la sociedad. La tecnología no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para mejorar vidas. Y en el caso de la alimentación, eso significa cuidar lo que comemos, cómo lo producimos y cómo lo controlamos.


