«Digitalización del sector vitivinícola y mejora la competitividad de las bodegas»
Monitorización continua y no invasiva para un control preciso
La fermentación alcohólica es una de las fases más críticas en la elaboración del vino. En este proceso, el mosto se transforma en vino y se generan compuestos aromáticos que determinan su perfil sensorial. Además, las condiciones de fermentación influyen en el color, la estructura y la calidad final del producto.
Sin embargo, los sistemas de control tradicionales presentan limitaciones relevantes:
- se basan en análisis puntuales
- requieren toma de muestras manual
- ofrecen datos discontinuos
- introducen variabilidad en las mediciones
Esta realidad dificulta el seguimiento preciso de un proceso dinámico y complejo.
Tecnología basada en ultrasonidos de baja intensidad
Esta tecnología basada en ultrasonidos de baja intensidad permite analizar lo que ocurre dentro de los depósitos sin interferir en el proceso. El sistema se instala externamente, sin modificar los equipos existentes ni entrar en contacto con el producto.
Ventajas clave de la solución
- medición continua en tiempo real
- sistema no invasivo y seguro
- instalación sencilla y adaptable a diferentes bodegas
- reducción de errores asociados a la toma de muestras
El análisis de la propagación de ondas ultra-sónicas permite correlacionar cambios físicos con parámetros clave como el contenido en azúcar, la densidad o el grado alcohólico.
Anticipación y eficiencia para una producción sostenible
El procesamiento avanzado de datos permite ir más allá de la monitorización. Aplicamos modelos de machine learning que identifican desviaciones del proceso en etapas tempranas. Esto se traduce en una capacidad de anticipación que facilita la toma de decisiones y evita problemas como:
- paradas fermentativas
- ralentizaciones del proceso
- pérdidas de materia prima
- desviaciones en la calidad final
Además, esta tecnología contribuye a optimizar recursos en un momento clave del proceso productivo.
- La fermentación puede representar hasta un alto porcentaje del consumo energético de una bodega.
- La mejora en el control reduce consumos, minimiza residuos y aumenta la eficiencia global.
El sistema también transforma el trabajo del enólogo.
- El acceso a información continua permite pasar de un modelo reactivo a uno preventivo, con decisiones más rápidas y precisas, incluso de forma remota.
Adaptación a un contexto de cambio climático
El cambio climático incrementa la complejidad del proceso de vinificación. Las vendimias más tempranas y las variaciones en la composición del mosto elevan el riesgo de fermentaciones irregulares.
- Nuestra tecnología aporta estabilidad y control.
- Facilita la detección de cambios sutiles y permite aplicar medidas correctivas a tiempo. Así garantizamos la calidad, la regularidad y la sostenibilidad del vino final.
Esta innovación se enmarca en la iniciativa SOSTWINE24, que impulsa la digitalización del sector vitivinícola y mejora la competitividad de las bodegas.
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